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El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza dedica una gran retrospectiva a Vilhelm Hammershøi

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta la primera gran retrospectiva en España dedicada al pintor danés Vilhelm Hammershøi (1864-1916). La exposición titulada Hammershøi. El ojo que escucha puede visitarse del 17 de febrero al 31 de mayo de 2026 y reúne cerca de noventa óleos y dibujos que recorren la trayectoria de uno de los artistas más singulares del arte europeo de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Comisariada por Clara Marcellán, la muestra ofrece una visión completa de un creador que produjo poco más de 400 obras a lo largo de sus 51 años de vida. Considerado hoy como uno de los pintores daneses más destacados de su tiempo, su obra cayó en el olvido tras la irrupción de las vanguardias del siglo XX. Desde la década de 1980 diversas exposiciones internacionales han contribuido a recuperar su legado artístico.

Textos: Evasión Diez. Fotos cortesía del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza 

Un artista redescubierto

Durante décadas la pintura de Hammershøi apenas pudo verse en España. Esta retrospectiva permite contemplar su trabajo dentro de un contexto más amplio y relacionarlo con otros maestros de la historia de la pintura. Sus composiciones silenciosas y enigmáticas dialogan con la tradición de los interiores holandeses del siglo XVII y con algunas sensibilidades artísticas de finales del XIX y comienzos del XX.

La ambigüedad de sus cuadros ha permitido múltiples interpretaciones a lo largo del tiempo. En los últimos años, los estudios sobre su obra han profundizado en las conexiones con otros artistas europeos y en la contextualización de su trabajo junto a sus contemporáneos daneses.

Los primeros años

Tras su formación académica y sus estudios en las Frie Studieskoler, el artista comenzó a desarrollar un lenguaje propio a comienzos de la década de 1880. En esos años pintó paisajes y figuras que ya mostraban su preferencia por las atmósferas sobrias y por una paleta dominada por blancos, grises, marrones y negros.

Las obras presentadas en los salones oficiales de la Academia danesa generaron opiniones enfrentadas entre los miembros del jurado. Algunos críticos rechazaron sus propuestas mientras otros defendieron su originalidad. Ese apoyo llevó al pintor a participar en la creación del salón independiente Frie Udstilling, fundado en 1891.

Retratos y figuras

Los retratos representan aproximadamente una cuarta parte de toda la producción de Hammershøi y permiten reconstruir el círculo personal del artista. En ellos aparecen amigos, músicos y colegas que formaban parte de su entorno creativo.

En muchas de ests pinturas la interpretación de un instrumento musical, la escucha o la espera se convierten en motivos centrales. Un ejemplo destacado es El violonchelista. Retrato de Henry Bramsen. Con fondos neutros y una cuidada simplificación de elementos, el pintor evita distracciones narrativas y presenta figuras suspendidas en el tiempo.

Interior con mujer al piano, Strandgade 30, 1901.
Óleo sobre lienzo, 55,9 × 45,1 cm. Colección privada. Foto: © Bruno Lopes

Ida Ilsted, musa y compañera

La presencia de Ida Ilsted resulta fundamental para comprender la obra del artista. Hermana de uno de sus compañeros de estudios, se convirtió en su esposa en 1891 y desde entonces aparece con frecuencia en sus cuadros.

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En ocasiones se muestra como una figura reconocible y cercana, mientras que en otras composiciones adopta un papel más anónimo o idealizado. Los retratos dobles de la pareja permitieron al pintor experimentar con la relación entre las figuras y con diferentes formas de representación del espacio.

Interiores en silencio

El género que mayor reconocimiento dio a Hammershøi fue el de los interiores domésticos. Muchas de estas escenas se sitúan en las viviendas donde el artista vivió y trabajó.

Entre 1898 y 1909 residió en el número 30 de la calle Strandgade, en Copenhague, donde realizó más de sesenta pinturas. Algunas incluyen figuras femeninas, a menudo de espaldas, leyendo o realizando tareas cotidianas.

Sin embargo, en muchas obras elimina por completo la presencia humana. El propio artista explicó que encontraba belleza en los cuartos vacíos incluso cuando nadie los habitaba.

Paisajes y últimos años

Fuera del ámbito doméstico, Hammershøi también representó paisajes urbanos y rurales, especialmente vistas de Copenhague, pintadas desde puntos elevados y con una quietud que contrasta con la vida cotidiana de la ciudad.

En sus últimos años retomó el estudio de la figura humana y volvió a realizar autorretratos. En uno de ellos se representa pincel en mano mirando directamente al espectador, reafirmando su identidad como pintor.

La exposición permite recorrer todas estas etapas y redescubrir a un artista esencial del arte europeo, hoy vigente.

Dirección: Paseo del Prado, 8. 28014, Madrid. Salas de exposiciones temporales, planta baja.

Horario: De martes a domingo, de 10 a 19 h; sábados, de 10 a 23 h. Lunes cerrado. 

Noches Thyssen con Uber: Entrada gratuita todos los sábados, de 21 a 23 horas.