VIENA - Evasión
abril 23, 2024
Ciudades

VIENA

Ciudad imperial, ciudad del arte

Viena, capital austríaca, es una de las ciudades más antiguas de Europa que guarda un importante patrimonio histórico y un gran legado artístico. Su aspecto actual viene marcado por los 640 años de gobierno de los Habsburgo, una de las casas reales más influyentes y poderosas. Situada a orillas del Danubio, sus calles peatonales, plazas, palacios, monumentos, museos y parques gozan de majestuosidad y belleza.

Un fascinante destino en el que hay mucho que ver y hacer.

Por Nuria Araguás y A.B.S
Fotos cedidas por la Oficina de Turismo de Viena, Austria y Evasión

Fueron los romanos los que en sus orígenes constituyeron el nacimiento de Viena al establecer un campamento militar en el año 15 a.C. llamado “Vindobona” como punto de defensa. En el 1137 fue citada por primera vez como metrópoli y en el 1155 los Duques de Babenberg establecen ahí su residencia. A partir de 1278 se inicia el gobierno de los Habsburgo, comenzando la dinastía más larga y con más poder de la historia de Europa. (1278-1918). Durante los más de seis siglos que reinaron, llegaron a tener el título de Emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico (desde 1452 hasta la caída del gran Imperio en 1806), se expandieron geográficamente, llegando a dominar incluso España, lucharon con húngaros y turcos, otorgaron a Viena el título de ciudad, la reorganizaron urbanísticamente e impulsaron la cultura y las artes.

©Julius Silver

Los Habsburgo dejaron una herencia de incalculable valor, sobre todo en la capital austríaca, donde el emperador Francisco José I, (1848-1916) y su esposa, la Emperatriz Isabel de Baviera (1837-1898), conocida por Sissi, tuvieron su residencia en el Palacio Imperial de Hofburg. Una vez que Francisco José I ordenó derribar las murallas de Viena en 1857, comenzó a construir la Ringstrasse o Avenida del Ring, un anillo que expone el esplendor de la época y que ha sido catalogado como el boulevard más bello del mundo. Alberga majestuosos palacios, edificios oficiales, villas y jardines de la segunda mitad del siglo XIX que constituyen un impresionante escaparate arquitectónico y una magnífica exposición de arte e historia. 

Tras el fallecimiento de Francisco José I en la I Guerra Mundial, Viena se convirtió en la capital de la república de Austria (1918) y en 1938 pasó a ser una región mas de la Alemania de Hitler hasta 1945, que de nuevo, volvió a ser capital de la republica.

Schonenbrunn ©Manfred Horva

Estuvimos 3 días completos en Viena a la que llegamos tras tres horas y media de vuelo desde Madrid, alojándonos en el Hotel Wandl. Un pequeño hotel que data de 1854 y que además de preservar algunas reminiscencias del pasado, goza de una magnífica ubicación a pocos metros de la catedral y a numerosos puntos de interés cultural. Las habitaciones poseen vistas a la cúpula de la Iglesia de San Pedro. En una zona tranquila, a pesar de estar en pleno centro y con un excelente servicio, es muy recomendable.  

Sin perder tiempo nos dispusimos a recorrer la Ringstrasse, una ruta circular 5,3 kilómetros alrededor del casco histórico y en la que se encuentran los edificios mas emblemáticos de Viena. Por esta espectacular travesía transita un tranvía que posibilita la subida y la bajada en los distintos puntos de interés.

Recorrimos la Ringstrasse en bicicleta y patinete de la empresa Lime, que utilizamos con frecuencia, nos resulta sencilla y se halla por muchos lugares de Europa. También y a muy buena tarifa, Viena dispone de bicicletas públicas, que, aunque no son eléctricas, resultan una buena elección, puesto que el trayecto es prácticamente plano transcurriendo por un desahogado carril bici. Ya sea en bicicleta o patinete es una cómoda forma de admirar la ostentosa e imperialista arquitectura que parece no tener fin a ambos lados de la avenida, que nos deja boquiabiertos con edificios como el Palacio Real Hofburg, el Ayuntamiento, la Bolsa, el Parlamento, el Burgtheater, la Universidad, el Museo de Historia del Arte o el Museo de Historia Natural, que vamos dejando atrás mientras avanzamos, con pequeñas pausas destinadas a la admiración y la fotografía. 

Alcanzamos la Iglesia Votiva, que de estilo neogótico, no pasa desapercibida sorprendiendo por su belleza. Es aconsejable adentrarse en los Jardines Volksgartenen. Un sorprendente parque de rosas de estilo francés, en el que la explosión de colores y el perfume de más de 3.000 rosales y 200 variedades de esta flor invitan al deleite. 

Viena se puede explorar en tranvía, autobús y metro, pero los patinetes, bicicletas públicas y eléctricas son un inmejorable medio de transporte para recorrer sus amplias avenidas. Si optamos por algo mas concreto, la Empresa “Pedalpower”, ofrece visitas guiadas en bicicleta, en segway, alquiler de bicicletas con servicio de entrega y recogida en el hotel, y realiza tours privados. Una manera placentera de moverse, recomendable por la calidad y el servicio que prestan.

Por otro lado no debes olvidar preparar la visita a esta bonita ciudad. En https://www.austria.info/es encontrarás todo lo que necesitas saber.

Upper Belvedere © Belvedere, Vienna

LOS IMPRESCINDIBLES 

Viena posee tres lujosos y célebres palacios, símbolos de la época imperialista y dignos de una visita.

El Palacio Schönbrunn es uno de los principales edificios históricos y culturales de todo Austria que data del s. XVII y fue durante años la residencia de verano de la familia imperial. Cada verano, la corte de los Habsburgo, formada por unas 1.500 personas, se trasladaba al palacio rodeado de jardines y bosques, aunque en realidad distaba a tan solo 5 kilómetros de su residencia oficial, el Palacio Hofburg. En este palacio encontramos huella de cada emperador que lo habitó, conservando una infinidad de recuerdos, mobiliario, retratos y objetos personales. Los aposentos dan testimonio del esplendor de la vida de la corte en la época de la emperatriz María Teresa, pero es de su tataranieto el emperador Francisco José del que más se conservan, ya que fue en el palacio, en el que trabajó y vivió con su esposa, la famosa Sisi. Tiene unos bellísimos jardines. El conjunto es tan grande que ofrece varias opciones e itinerarios para su visita, y, si no queremos recorrerlo en su totalidad, instamos a subir a La Glorieta, una espléndida construcción en una pequeña colina en la que se encuentra el Café Gloriette, donde disfrutar de la espléndida vista sobre el Palacio y la ciudad. Un trenecito lleva a este promontorio por 12 euros. https://www.imperialtickets.com/

El Palacio Hofburg, centro del imperio de los Habsburgo, es una es una buena forma de adentrarse en la historia de Viena y otra de las visitas ineludibles. El complejo palaciego consta de varios edificios construidos en distintas épocas y ha sido durante más de 600 años el lugar de residencia de los Habsburgo. Un período con una sociedad estamental en el que sobresalen los valores de la nobleza cortesana, cuyo poder se expresaba a través del arte, la literatura y la música. En la visita se puede ver el Museo de Sisi y estancias que compartió con el emperador Francisco José. También la antigua biblioteca de la corte que data del s.XVIII, una de las más bellas, así como una obra maestra del barroco. 

Parlament©Julius Silver

Como recomendación y en tan soberbio escenario, se puede presenciar el arte ecuestre en su máxima perfección. Es aconsejable la asistencia a una representación del prestigioso y famoso baile de los caballos Lipizzanos de Viena de la Escuela Española de Equitación, la única institución del mundo que mantiene sin cambios y cuida desde el Renacimiento este arte de doma clásico. Se denomina escuela “española” porque originalmente los caballos eran de raza española, dotados para la doma del más alto nivel. Con una amplia preparación y complicidad jinete y caballo se funden en un baile de movimientos acordes con la música. Una preciosidad de espectáculo en el picadero más bonito de mundo, que data de 1729 y que no te deberías perder. 

Se puede realizar tanto una visita guiada, como una representación de “gala de los lipizzanos” . Toda la información en www.srs.at. Si no nos es posible asistir a estas galas, resulta interesante contemplar el trabajo matutino que se efectúa con los “lizzipianos” de 10:00 a 12:00h. Es una maravilla.

Como curiosidad, los “lipizzanos” son de color blanco, pero nacen de color negro hasta la edad de ocho años que cambian el pelaje.

St Stephans Cathedrale ©Christian Stemper

El Palacio Belvedere lo forman dos palacios unidos por un grandioso jardín francés, y está considerado como uno de los conjuntos arquitectónicos barrocos más hermosos del mundo. Construido como residencia de verano del Príncipe Eugenio de Saboya (1663-1736), actualmente alberga un museo de arte.  

El Belvedere Superior expone la colección más importante de arte austríaco con numerosas obras de Gustav Klimt, -entre ellas “El Beso”, uno de los puntos más atractivos del museo- y Egon Schiele. En el Belvedere Inferior, tienen lugar interesantes exhibiciones temporales. 

Por otro lado, Viena tiene una grandísima oferta cultural que se da cita en lo que se conoce como El Barrio de los Museos o MuseumsQuartier, (MQ), un área de 90.000 metros cuadrados en la que se concentran todas las manifestaciones artísticas de Viena. Uno de los recintos culturales más grandes del mundo, en el que la combinación arquitectónica de edificios barrocos y construcciones modernas, albergan una variada y singular oferta artística rodeada de restaurantes, cafés y tiendas.

Volksgarten ©Popp Hackner

Destaca el Museo Leopold, donde se encuentran la mayor colección en el mundo de obras del gran pintor y dibujante austriaco Egon Schiele, y el Momok, un edificio de color de lava volcánica que carece de ventanas y contiene obras de artistas muy famosos como Andy Warhol, o Pablo Picasso, entre otros. Es una representación del pop art del siglo XX y de los movimientos vanguardistas de los últimos años. Esta combinación de arte con un espacio de relax, que une edificios históricos con la arquitectura contemporánea, crea una atmósfera única que hace del MQ un lugar popular tanto para vieneses como para turistas de todo el mundo.

Cerca del MuseumsQuartier, se encuentra el rehabilitado barrio de Spittelberg, el antiguo barrio rojo de Viena, de románticas calles y casas de estilo Biedermeier (estilo ornamental desarrollado en el imperio austríaco), que se ha convertido en el barrio bohemio de la ciudad. Entre las calles Breite Gasse y Sigmundsgasse encontramos un animado ambiente al acoger desde los típicos mesones vieneses hasta bares de lo más chic, elegantes restaurantes o los populares locales de estudiantes. Algunos disponen de acogedoras terrazas en los patios traseros. El Amerling Beisl, frecuentado por gente joven destaca el idílico jardín de estilo Biedermeier del patio interior. El Tian Bistro am Spittelberg sirve cocina vegetariana. El Witwe Bolte nos ofrece cocina vienesa en el local más antiguo del barrio. El Burgermacher prepara sus célebres hamburguesas orgánicas y hasta el Kétchup es creación de la casa. Das Café con una curiosa decoración ofrece un espacio con mucho encanto.

Karlskirche ©Julius Silver

En pleno corazón de la ciudad, la Catedral de San Esteban (Stephansdom) es el símbolo religioso más importante de Viena. Se levantó sobre las ruinas de una iglesia románica en 1147, aunque del antiguo templo sólo se conservan la Puerta de los Gigantes y las Torres de los Paganos. El interior alberga los restos mortales de parte de la familia Habsburgo y fue el lugar de boda y posterior funeral de Mozart. Situada en Stephansplatz, las calles adyacentes están repletas de tiendas, cafés y restaurantes. Es aconsejable acercarse a la Judenplatz o Plaza Judía en la que se encuentra el Museo Judío o la Plaza Franziskanerplatz, un lugar que alberga una paz increíble.

La Maria-Theresien-Platz o Plaza de Maria Teresa, une la Ringstrasse con el Museumsquartier (MQ). Alberga dos edificios del siglo XIX situados uno enfrente del otro: el Museo de Historia del Arte y el Museo de Historia Natural. La escultura de la emperatriz Maria Teresa se sitúa en el centro, primera y única mujer que gobernó sobre los dominios de los Habsburgo.

La enorme cúpula verde de la Iglesia de San Carlos que domina la Karlsplatz forma parte del perfil de Viena. Gran y última obra del célebre arquitecto barroco Johann Bernhard Fischer se terminó en 1739, realizándose como una promesa del Emperador Carlos VI durante una epidemia de peste. La iglesia está dedicada al patrón de la familia imperial de los Habsburgo, San Carlos Borromeo. Los visitantes desde la terraza exterior disfrutan de una espectacular vista sobre Karlsplatz, el Resselpark, el Musikverein y la Universidad Técnica.

Viena goza también de una amplia oferta de espacios verdes. Entre ellos, el Stadpark, ubicado en el centro y uno de los más antiguos de Viena. Aquí podemos ver “La Estatua Dorada de Johann Strauss”,  uno de los monumentos más fotografiados.

El parque Prater, rodeado de bosques y prados, es un lugar de recreo de los vieneses, en el que se ubica el parque de atracciones más antiguo del mundo que data de 1766. Su noria gigante es otro de los símbolos de Viena, emblema de la ciudad. Un sugestivo parque de atracciones que nos transporta épocas pasadas.


Ópera ©Julius Silver

CIUDAD DE LA MUSICA

Viena disfruta de una gran reputación internacional como ciudad de la música, y de ello dan cuenta sus cuatro óperas que alberga. En ningún otro lugar han vivido tantos compositores de prestigio mundial, desde los que nacieron allí, como Schubert, Strauss, Schönberg o Berg, hasta los que residieron, como Mozart, Beethoven, Haydn, Brahms, Mahler y muchos otros. 

La Ópera de Viena sin duda es el centro neurálgico de la música vienesa, además de una de las más importantes del mundo, unida a La Filarmónica de Viena que también figura entre las primeras orquestas sinfónicas del planeta y que cada año interpreta en el salón dorado de La Musikverein el Concierto de Año Nuevo. 

Los vieneses son grandes amantes de la ópera, por lo que no es de extrañar que el gran repertorio operístico cuente con otros tres escenarios, El Theater an der Wien, el Volksoper y el Kammeroper. 

Por otro lado, se puede visitar “La Casa de la Música” que ofrece experiencias musicales con equipos de alta tecnología. La Casa Mozart, situada en su antiguo domicilio de la Domgasse, 5, nos sumerge en el mundo y la vida del artista.

Por último, la tranquilidad placentera de Viena y sus cafés se combina con famosos eventos internacionales de actualidad, como el Festival de Música electrónica. 

MERCADOS DE VIENA

Los animados mercados vieneses reflejan el perfil multicultural de la ciudad. En los alrededores del Naschmark, el mercado más popular de Viena, se ha asentado una variada oferta gastronómica en pequeños restaurantes de cocinas de todo el mundo que comparten el espacio con los coloridos puestos de productos provenientes de cualquier región del planeta. A diez minutos a pie del casco histórico el Karmelitermark es una de las zonas más atractivas, que además de cocina creativa y producción ecológica ofrece talleres de arte y galerías. Más alejados del centro encontramos el Brunnenmarkt, con mucha influencia turca y el Yppenmarkt. En el Rochusmarkt, más pequeño podemos encontrar además de frutas, verduras y flores, una estupenda oferta de quesos.

Para los amantes de las compras, Mariahilfer Strasse es la calle comercial más importante de Viena, que conecta el casco histórico con el Palacio de Schönbrunn. Cuenta con numerosas tiendas y almacenes de todo tipo, así como múltiples cafeterías para hacer una pausa.  

Graben Pestsaeule ©Julius Silver

Por otro lado y desde mediados de noviembre hasta Navidad, las plazas más hermosas de Viena se transforman en encantadores mercadillos, donde el aroma de la repostería y el ponche despiertan en niños y adultos el espíritu navideño. En estos se ofrece artesanía tradicional, decoraciones hechas a mano, conciertos, y un amplio programa infantil. La Rathausplatz se convierte en una luminosa plaza de ensueño. Toda Viena se viste de fiesta en fechas previas a Natividad y es una excelente elección elegir esta época para visitarla y disfrutar del máximo esplendor de esta encantadora e inigualable ciudad.

 EL CANAL DEL DANUBIO

Con el buen tiempo, Viena es una delicia, en especial las orillas del canal del Danubio, en el que se han instalado chiringuitos, locales y restaurantes, que en verano lo convierten en uno de los lugares más animados. Sobre el agua, destaca el Badeschiff, un barco con piscina y que permite el baño en los días de calor, y también la estación fluvial futurista del Twin City Liner, la línea de catamaranes que comunica Viena con Bratislava, que acoge el restaurante Motto am Fluss, combinando el diseño con una excelente gastronomía.

De nuevo, recorrer este espacio verde al borde del agua, en bicicleta, es sin duda una de las mejores cosas que se pueden hacer, sobre todo a la luz del atardecer, en el que jóvenes y no tanto, se asientan en terracitas y bares a tomar un refrigerio y deleitarse al son de la música. 

Canal Danubio

En cuanto a las zonas de marcha nocturna, en el centro histórico, se encuentra el llamado Triángulo de las Bermudas, entre las calles: Rabensteig, Seitenstettengasse y Ruprechtsplatz, con numerosos bares, discotecas y cervecerías. El Barrio de los Museos es otra zona que con buen tiempo, terrazas y bares mantienen un buen ambiente. También bajo la línea del metro U6 y hacia la parte oeste del Gürtel, se encuentran locales alternativos y novedosos, como el Chelsea, el Rhiz, el Loop o el B72 entre otros.

En realidad hay muchos locales de fiesta nocturna pero están un tanto dispersos. Los alrededores del Naschmarkt, y a orillas del Danubio esconden algunos de ellos.

GASTRONOMIA Y VINO LOCAL

Para los enófilos no habrá otra forma mejor de experimentar los selectos vinos vieneses y la cocina austríaca, que en las típicas tabernas conocidas como Heuringer, en las que se sirven vinos jóvenes con platos típicos hechos con productos del payés. La oferta de platos es pequeña pero supone una inmersión en la vida local. Otra característica de las Heurigen es la música tradicional de acordeones y guitarras creando una atmósfera en la que todo el mundo es bienvenido para disfrutar de la cultura austríaca más popular. 

Sacher ©Harald Eisenberger

Aunque el símbolo culinario de Viena, es el escalope vienés o Wiener Schnitzel, para el que sugerimos el restaurante de comida típica vienesa Figlmüller famoso por sus enormes schnitzel que se salen literalmente del plato, existen otros platos tradicionales de la gastronomía austríaca, como El Tafelspizt (carne de buey cocida con verduras vino y especias), el sabroso Gulash ( estofado de carne con pimentón y cebolla) , el Knödel (varios tipos de albóndigas de dulce y saladas), la Rindsuppe (sopa de carne),  la Forelle nach Müllerin Art (trucha), Selchfleish, (carne ahumada), Powidl (guiso de ciruelas), Beuschel (ragout con vísceras de vaca), Selchfleisch (carne ahumada) con sauerkraut (col agria).

También la repostería vienesa goza de un merecido prestigio. En las placenteras cafeterías, se puede saborear la diversidad de tartas y pasteles. Entre ellas se encuentran el Apfelstrudel (un tipo de postre de hojaldre con manzana) al que  recomendamos añadir la crema de vainilla, Topfenstrudel (un strudel de queso), Buchteln (una especie de bollo relleno de mermelada de albaricoque), Sachertorte (una tarta de chocolate con mermelada de albaricoque), Kaiserschmarrn (Crepes con pasas de uva), Plätzchen o Kekse (varios tipos de galletas), Vanillekipferl (galletas dulces de vanilla con nueces, almendras o avellanas) entre otros.

Pero no podemos dejar Viena sin experimentar la fast food vienesa instalada en los puestos de salchichas de la calle. Hay una numerosa oferta, en su mayoría salchichas rellenas de queso, con pimentón, especiada, de carne picada o las Frankfurt y todas con su guarnición de mostaza, pepinillos, guindillas, patatas…… Un tentempié cómodo, rápido y perfecto cuando no se dispone de mucho tiempo.

Vistas ©Popp Hackner

LAS CAFETERIAS VIENESAS

En Viena las cafeterías son una institución. Se trata de lugares de encuentro donde además de disfrutar del café y las tartas, se utilizan como sala de lectura, en algunas se juega al billar, a las cartas, al ajedrez …… Nos encontramos con cafeterías muy clásicas, suelo de madera, mesas de mármol, divanes acolchados, lámparas de araña y música de piano o jazz a la vez que degustamos un delicioso trozo de tarta imperial o un appel strudel acompañado con un delicado café vienés. Un ejemplo es el veterano café concierto Weimar o el café del Hotel Imperial. Hay muchísimos y cada uno guarda su historia donde se han dado cita célebres personajes de finales del S.XIX. Café Central (1876), Café Korb, Café Kafka, Café Sacher, Café Hawelka, o el Café Fenster cuyo take away resulta muy original ya que increíblemente lo meten en un cucurucho de helado. 

LAS AZOTEAS DE VIENA

Existen numerosos locales que permiten comer o tomar un cóctel sobre los tejados de Viena. El Museo de Historia ofrece unas magníficas vistas sobre el casco antiguo y la Avenida del Ring. Igualmente desde el café del Palacio de Justicia y desde el bar restaurante del Hotel Ferdinand en el que almorzamos en la terraza que esconde una  pequeña piscina.

Sin duda la vista mas espectacular se halla en el 57 Restaurant & Lounge ubicado en la DC Tower, un rascacielos de 250 metros de altura con unos característicos remates ondulados en la fachada, obra del arquitecto francés Dominique Perrault.

Una asombrosa vista 360 grados sobre Viena y el Danubio.

Estatua de Mozart

LEYENDAS, CURIOSIDADES Y OTROS

Historia del café en Viena

Las cafeterías y el café forman parte de la cultura de Viena. Su historia se remonta a 1683 cuando los turcos intentaron conquistar Viena por segunda vez. Al ser derrotados y abandonar la ciudad a toda prisa, dejaron tras de sí sus provisiones entre las que se hallaban grandes sacos de granos de café. Encontrados por el general Franz George Kolschitzky cuentan que experimentando elaboró tan estimulante bebida a la que añadió leche y azúcar, estableciendo la primera cafetería del mundo en Viena. La nueva bebida fue tan bien recibida que en 1685 se abrieron rápidamente cafeterías por toda la ciudad. En la década de 1910, había alrededor de 600 cafeterías. 

La leyenda del croissant

Aunque muchos creen que el origen del cruasán o croissant es francés, lo cierto es que es de origen vienés. La historia cuenta que durante otro intento de asedio en el siglo XVII de las tropas turcas a las puertas de Viena, fueron los panaderos vieneses los que, mientras todos descansaban, horneaban el pan de madrugada. Al oír el ruido de la emboscada turca, alertaron y dieron la voz de alarma a los soldados vieneses que gracias a ello vencieron a los invasores. En honor a esta hazaña el rey Juan III Sobiesky de Polonia y Lituania pidió a los panaderos de la ciudad que crearan, para celebrar la victoria, un bollo en forma de medialuna, el emblema de los turcos. 

La reina María Antonieta, nacida en Austria, hizo llegar varios croissants a la corte de Versalles, los galos supieron comercializarlos como parte de la cultura culinaria francesa.

Luziwuzi y una sauna con historia

Tanto en días fríos como después de practicar deporte, las saunas gay de Viena son las zonas ideales para relajarse. La más importante de todas es la sauna masculina Kaiserbründl, un punto de la escena gay vienesa. La sauna no solo resulta tentadora por sus servicios y su gran zona de wellness. En este lugar hubo ya bastante movida en la época del emperador, ya que parece ser que el archiduque Ludwig Viktor, bastante fiestero y poco diplomático, apodado por la gente chic «Luziwuzi», se acercó de forma demasiado íntima a un oficial, ganándose una sonora bofetada. El punto álgido lo constituye sobre todo el hecho de que «Luziwuzi» era el hermano más joven del ultraconservador emperador Francisco José I. En la actualidad se puede disfrutar en las tres plantas de Kaiserbründl que además de sauna, dispone de biosauna, baño de vapor, masajes, solarium y gastronomía. 

Hundertwasser ©Julius Silver

La Casa Hundertwasser

La Casa Hundertwasser es un conjunto residencial del inconfundible Friedensreich Hundertwasser (1928-2000). Combina pisos y fachadas ondulantes e irregulares, gran colorido y vegetación (250 árboles y arbustos) no adaptándose a las normas convencionales de la construcción. Un viaje por la arquitectura creativa en que los habitantes del edificio tienen derecho a decorar la parte de fachada que rodea las ventanas como gusten. Un sorprendente oasis verde en medio de la ciudad que solo se puede ver desde el exterior. Junto a los edificios se puede visitar un atractivo centro comercial del mismo estilo (Hundertwasser Village), además en el Museo Hundertwasser se exponen las obras de tan original artista.

Los pasadizos de Viena

Viena alberga numerosos pasadizos que conectan calles y edificios. Adentrarse bajo un arco situado en alguna de sus calles, supone no solo acortar las distancias sino  descubrir restaurantes, terrazas, exposiciones artesanales, elegantes boutiques, pequeñas plazas y bonitos patios de algunas viviendas de particulares, remanso de paz y tranquilidad entre el bullicio de las calles adyacentes. A unos metros del Café Central, se sitúa el Ferstl (lo verás señalado en la entrada).

El agua de Viena

Por los grifos de Viena brota un agua cristalina, única y con buen sabor que procede de los Alpes de Baja Austria-Estiria. Es de gran calidad en cuanto a minerales y procede de un manantial mas grande que la superficie de la ciudad ubicado en una zona protegida. Así que no nos extraña que en numerosas tiendas encontremos botellas rellenables para abrir el grifo y disfrutar de la inigualable agua vienesa.

Viena es el lugar ideal para los amantes de la música y el arte, de la historia, de la gastronomía, de la diversión y la belleza. Una ciudad seductora, romántica e innovadora, que nos ha fascinado…

No os perdáis el próximo número, en el que contaremos una enriquecedora visita en otro país y a otra capital, a tan solo 80 Km de Viena, la vecina Bratislava.

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