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El Espinar: cuatro rutas para largarse a caminar por la sierra este otoño

A poco más de 60 kilómetros de Madrid hay una escapada que en otoño apetece especialmente: ponerse unas buenas zapatillas, olvidarse durante unas horas del asfalto y echarse a caminar. El Espinar, en plena Sierra de Guadarrama, reúne rutas entre pinares, arroyos, antiguos caminos y paisajes serranos que permiten elegir recorrido según las ganas, y las piernas, de cada viajero.


Texto Evasión Diez. Fuente y fotos:  RV EDIPRESS

Cuando los árboles comienzan a cambiar de color y bajan las temperaturas, este rincón segoviano ofrece una alternativa cercana para pasar el día en contacto con la naturaleza. El municipio cuenta con numerosos itinerarios de diferente dificultad, por lo que no hace falta ser un senderista experimentado para encontrar un camino adecuado.

Y hay algo más. Caminar por El Espinar no consiste únicamente en acumular kilómetros. Algunas de sus sendas permiten descubrir antiguos oficios serranos, cañadas ganaderas, lugares vinculados al Libro del Buen Amor o pasos históricos entre Segovia y Madrid. Estas cuatro rutas son una buena excusa para preparar una escapada.

Cordel de las Campanillas: entre pinares y el río Moros

Para empezar podemos elegir el Cordel de las Campanillas, un recorrido de 10,2 kilómetros cuya duración aproximada es de una hora y media. La marcha parte del apeadero de la estación de ferrocarril de San Rafael y, tras cruzar las vías, continúa por un camino paralelo al tren que discurre por la falda de Cabeza Reina.

Durante el recorrido se bordea el pinar de pino silvestre, se atraviesa un paso canadiense utilizado para el ganado y el sendero se adentra en la Cañada Real Leonesa.

El destino final es La Panera, junto al río Moros, uno de esos lugares que justifican por sí solos calzarse las botas. Bosque, agua y paisaje serrano convierten esta ruta en una buena introducción al entorno natural de El Espinar.

Camino del Ingeniero: para quienes quieren un poco más

Si la idea es dedicar buena parte de la jornada a caminar, el Camino del Ingeniero eleva el nivel. Tiene una duración aproximada de tres horas y media y comienza en la puerta canadiense de la vereda de Santa Quiteria, situada a unos 1.300 metros de altitud.

Tras un primer tramo corto y llano hasta los puentes sobre el arroyo, comienza la subida hasta enlazar con el Camino del Ingeniero, alrededor de los 1.500 metros de altitud. A partir de ahí, el trazado se mantiene con algunos descensos antes de alcanzar la majada de Juan Francisco y el arroyo de la Yedra.

Para quienes todavía tengan fuerzas existe una posibilidad adicional: prolongar la excursión hasta la Cruz de Pedro Álamo. La ampliación supone añadir aproximadamente una hora y 1,75 kilómetros al recorrido.

Seguir los pasos del Arcipreste de Hita

Una de las rutas más curiosas es la Marcha del Arcipreste, porque aquí naturaleza y literatura terminan caminando juntas.

El itinerario parte de la Estación de El Espinar y se dirige hacia La Panera, lugar donde antiguamente se encontraba la Venta del Cornejo, mencionada en la obra del Arcipreste. Desde allí continúa por el Cordel de las Campanillas y atraviesa los pinares hasta avanzar hacia el Puerto de Tablada, histórico paso entre las actuales provincias de Segovia y Madrid.

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Uno de sus puntos destacados es la Peña del Arcipreste, ya en el término municipal de Guadarrama, un enclave donde el paisaje permite acercarse de una manera diferente a la figura y la obra del Arcipreste de Hita.

La distancia depende del lugar elegido para terminar. Si se regresa a la Estación de El Espinar, el recorrido suma 14,3 kilómetros; si se finaliza en San Rafael, son 13,5 kilómetros.

Una opción especialmente interesante para quienes quieren que una jornada de senderismo tenga también una pequeña dosis de historia cultural.

La Ruta de los Gabarreros, un oficio entre los bosques

¿Y quiénes eran los gabarreros? La respuesta nos lleva directamente a la vida tradicional de la Sierra de Guadarrama. Los gabarreros eran las personas encargadas de sacar del monte las leñas muertas a lomos de caballerías, una actividad de aprovechamiento forestal que ha dejado su huella en la memoria de la zona.

La ruta que recuerda aquel oficio tiene una duración aproximada de cuatro horas. Comienza en el apeadero de la Estación de El Espinar y, después de cruzar las vías, avanza en paralelo a ellas durante medio kilómetro hasta tomar la Vereda de la Soledad.

Más adelante, el camino continúa junto al río Moros hasta el área recreativa de La Panera. Y aquí aparece otro vínculo con la literatura: en la pista se encuentra una piedra con versos del Libro del Buen Amor, del Arcipreste de Hita.

El recorrido prosigue atravesando un arroyo hasta alcanzar la derruida Casa del Molino, lugar al que llegaban los gabarreros después de sus jornadas de trabajo en el monte.

Una escapada cercana para desconectar caminando

Cordeles, pinares, ríos, cañadas y antiguos caminos forman parte de una escapada que puede adaptarse al tiempo disponible. Se puede optar por una ruta más corta o reservar varias horas para adentrarse en la sierra y descubrir, paso a paso, algunos capítulos de su historia.

Y precisamente ahí está uno de los atractivos de El Espinar como escapada desde Madrid: está lo suficientemente cerca para plantearse una jornada en la naturaleza y ofrece suficientes alternativas para regresar y escoger otro camino.

En otoño, además, el descenso de las temperaturas y el cambio de aspecto de los árboles proporcionan el escenario perfecto para recuperar uno de los planes más sencillos: caminar, respirar aire de sierra y olvidarse durante unas horas de las prisas.

A veces no hace falta organizar un gran viaje para sentir que hemos salido muy lejos. El Espinar está a poco más de 60 kilómetros de Madrid y el único dilema es decidir por qué sendero empezar.

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