Descubrimos el Valle de la Dordoña-Périgord
abril 21, 2024
Ciudades VIAJE

El valle de la Dordoña-Périgord

Una ruta por los parajes más bonitos de Francia 

El valle de la Dordoña, concretamente la región de Périgord Noir, es uno de los tesoros de Francia que combina su grandiosa historia, belleza natural y deleite culinario. Lugares inexplorados que invitan a descubrir un paisaje salpicado de pintorescos pueblos y castillos medievales al tranquilo ritmo de la campiña francesa.

Por Nuria Araguás y A.B.S
Fotos: Evasión

Después de visitar Burdeos durante tres días, nos adentramos en ruta por el Valle de la Dordoña, que se extiende a través del Périgord, un territorio que destaca por sus paisajes naturales, su patrimonio histórico y cuya gastronomía es otro de sus principales atractivos.

Conocida como la «capital de la trufa negra», los restaurantes locales sirven platos tradicionales que resaltan los sabores autóctonos, acompañados por algunos de los mejores vinos de Francia. Los mercados de la zona son un hervidero de actividad, con vendedores ofreciendo productos frescos y artesanales que reflejan la rica tradición agrícola de la región.

La historia de Périgord Noir es tan rica como las aguas del río Dordoña que serpentea por su campiña. Esta región ha sido un asiento de civilizaciones desde tiempos prehistóricos, como lo demuestra la famosa cueva de Lascaux, Patrimonio Mundial de la UNESCO, conocida por albergar las pinturas rupestres más impresionantes del Paleolítico Superior, datadas aproximadamente en torno al año 15,000 a.C. 

Así que a dos horas de Burdeos, nuestra primera parada nos llevó a Montignac, un encantador pueblo que alberga la famosa cueva de Lascaux IV, un Centro Internacional de Arte Rupestre, junto con una réplica de la célebre cueva de Lascaux.

El descubrimiento de la cueva primitiva se produjo en 1940, cuando cuatro adolescentes locales exploraban la zona, topándose con su entrada. Lo que encontraron allí dentro resultó ser un tesoro de arte prehistórico. El sitio se convirtió en una atracción turística importante, pero, lamentablemente, la exposición prolongada a la luz y la presencia humana causaron daños significativos a las pinturas originales.

Para preservar este patrimonio cultural, la cueva se cerró al público en 1963 y se creó la mayor y más exacta réplica del mundo de una cueva ornamentada (abierta desde 2016) para admirar con detenimiento las pinturas, los grabados y otros elementos prehistóricos de esta obra maestra de la humanidad que data aproximadamente de 15.000 a 17.000 años de antigüedad.

Las pinturas de Lascaux también destacan por su habilidad artística y atención al detalle. Los artistas prehistóricos que crearon estas pinturas utilizaron una paleta de colores vivos y crearon efectos de perspectiva y movimiento utilizando los relieves de la roca, algo impresionante para su época. La réplica también permite acceder a partes de la cueva que son inaccesibles en la cueva original.

De la mano de Christian, realizamos una visita guiada por este fabuloso complejo completamente mimetizado en plena naturaleza, con la cueva original sobre la colina donde está ubicado. Las fabulosas pinturas representan principalmente animales como bisontes, caballos, ciervos y otros, así como figuras humanas. Los artistas prehistóricos utilizaron pigmentos naturales y técnicas de pincelado para crear estas imágenes, y su nivel de detalle y realismo es sorprendente. Christian nos introdujo en el sorprendente mundo prehistórico realizando un viaje en el tiempo y abriendo una ventana al pasado y a los misterios de nuestros antepasados. Indudablemente una interesante visita. 

El conjunto dispone de bar-restaurante en el que tomamos un sabroso magret de pato, muy popular en la región de Dordoña y que se prepara de diversas maneras. 

Sobre el río, Montignac-Lascaux, el pueblecito que la alberga, es también un lugar encantador, con sus casas de los siglos XIV, XV y XVI diseminadas por su casco antiguo o concentradas en la hermosa Place d’Armes, que nos ofrece un ambiente medieval de calles adoquinadas. Puedes dar un paseo por la orilla del río Vézére, visitar sus tiendas locales y disfrutar de la gran belleza de este lugar.

https://www.lascaux.fr/es

Proseguimos nuestro trayecto hacia la joya del Périgord Noir: Sarlat, un lugar donde decidimos establecernos para adentrarnos en la exploración de la zona durante los próximos cuatro días. En ese momento, desconocíamos por completo las maravillas que nos deparaba el destino.

Nos alojamos en HOTEL LE MAS DE CASTEL a cuatro kilómetros de Sarlat en plena campiña francesa. Es un lugar encantador si estás buscando una experiencia tranquila y relajante en un hermoso entorno natural. Tiene piscina climatizada, y una pareja de anfitriones que te hace sentir como en casa. Este hotel, de pocos huéspedes en una sola planta a pie de la naturaleza, se encuentra en una ubicación privilegiada para explorar los alrededores. 

Recomendamos visitar su sitio web oficial o contactar directamente para obtener información actualizada sobre sus servicios, tarifas y disponibilidad. Además, podrían proporcionarte detalles sobre las comodidades que ofrecen y las atracciones cercanas que puedes visitar durante tu estancia. Una experiencia muy auténtica.

https://hotel-lemasdecastel.com

SARLAT – LA CANÉDA, un viaje en el tiempo

Fundada en el S.VIII, Sarlat-la-Canéda es una joya histórica. Esta ciudad medieval ha conservado gran parte de su arquitectura original siendo la primera área protegida en Francia, restaurada gracias a la ley de Malraux de 1964. La ciudad tiene el récord de densidad en vestigios históricos clasificados en el inventario nacional con 65 monumentos y edificios protegidos. 

Sus calles adoquinadas, casas de piedra de color miel y edificios renacentistas crean una atmósfera única transportándote en el tiempo. Tanto es así, que ha atraído tanto a visitantes como cineastas por igual debido a su belleza y autenticidad, convirtiéndose en un destino inolvidable para los amantes de la historia y el cine.

Naturalmente la ciudad es peatonal, ofreciendo varios lugares de estacionamiento en las inmediaciones.

Antes de aventurarse por las calles de Sarlat, es aconsejable realizar una parada en la Oficina de Turismo de Sarlat situada en 3 rue Tourny, para adquirir un valioso mapa, meticulosamente diseñado que guía a los visitantes a través de las maravillas de la ciudad, con una ruta marcada y sus correspondientes explicaciones. Desde la majestuosa Catedral de Saint-Sacerdos hasta las pintorescas plazas, callejones y mansiones, Sarlat se erige para aquellos que buscan descubrir la riqueza de su historia, su cultura y su inigualable belleza.

El mercado de Sarlat: un festín para los sentidos

En medio del encanto de Sarlat, un evento semanal cobra vida y se convierte en un auténtico festín para los sentidos: el mercado de Sarlat. Este mercado, que se celebra los sábados por la mañana, es una celebración de la gastronomía local y una experiencia que los amantes de la cocina.

Es más que un simple lugar de compras; es un espectáculo que atrae a lugareños y turistas por igual. Cuando uno se adentra en la plaza del mercado, se encuentra rodeado de una impresionante variedad de colores, aromas y sabores que flotan en el aire. Los puestos repletos de productos frescos, desde frutas y verduras hasta quesos y embutidos, crean un mosaico de delicias que invita a la degustación.

Los productos locales son las estrellas indiscutibles. Los agricultores presentan sus cosechas más frescas, que han sido cultivadas con esmero en los campos de los alrededores. Los quesos de la Dordogne, conocidos por su exquisitez, están disponibles en una amplia variedad de sabores y texturas. Los amantes de la carne disfrutarán de la selección de patés y embutidos, mientras que los aficionados al vino pueden encontrar vinos locales que complementan a la perfección los manjares de la zona.

Uno de los tesoros más apreciados en el mercado son el foie gras y las trufas negras de Périgord. Estos manjares son considerados auténticas joyas gastronómicas y se pueden degustar en diversos platos preparados con maestría en los puestos del mercado. Foie gras, setas, confit y magrets, por no mencionar las trufas, las nueces, la miel y el vino… Dependiendo de la temporada, ¡todo está en Sarlat!

Además de los productos frescos, el mercado ofrece una amplia gama de artesanías locales, desde cerámica hasta ropa y accesorios. Los artistas y artesanos de la región exhiben sus creaciones únicas, lo que hace que el mercado sea un lugar perfecto para encontrar recuerdos especiales y regalos únicos.

El mercado de Sarlat es mucho más que una experiencia culinaria; es un viaje sensorial que permite sumergirnos en la riqueza de la gastronomía y la cultura de la Dordogne. Así que, si buscas una experiencia auténtica y deliciosa, no puedes dejar de visitarlo. 

https://es.sarlat-tourisme.com

Otros puntos de interés

Museo de la Trufa

Entre las pintorescas calles de Sarlat, encontramos el museo de la trufa y la gastronomía. Es un lugar fascinante que explora el mundo de las trufas, desde su cultivo hasta su uso en la cocina, aprendiendo, entre otras, a identificar las trufas y conocer su valor en el mercado. Además, el Museo de la Trufa en Sarlat ofrece degustaciones y talleres culinarios donde puedes probar platos elaborados con este ingrediente tan apreciado y  adquirir habilidades para su manipulación.

Sin duda, aquellos que ya han tenido el placer de degustar los platos elaborados con este extraordinario ingrediente en alguno de los restaurantes de Sarlat, saben que se trata de una experiencia gastronómica única que vale la pena descubrir con mas detalle.

www.museedelatruffe.com

Ascensor panorámico de Jean Nouvel

Es interesante descubrir que el arquitecto Jean Nouvel transformó la antigua Iglesia de Santa María en una gran sala del mercado de Sarlat que le otorgó el prestigioso premio Pritzker de Arquitectura en 2008. Esta transformación de un lugar de culto construido en 1365, que fusiona la restauración del edificio histórico con elementos contemporáneos, aporta una nueva dimensión a la rica historia y los eventos contemporáneos de Sarlat.

En la torre de la iglesia de Santa María se ha instalado un ascensor panorámico que por 5€ ofrece a los visitantes una vista de 360° sobre Sarlat, permitiéndoles admirar las calles empedradas, las paredes de piedra clara y los tejados cubiertos de laja desde lo mas alto. Un descubrimiento para los amantes de la arquitectura y la historia. De noche, la iluminación pública de gas, puesta en 1991 sumerge las calles en un sugestivo ambiente de épocas pasadas que pone en valor esta extraordinaria ciudad.

Disfrutamos de una cena memorable en la terraza de Le Petit Bistrot, un encantador restaurante situado a nivel de la calle, rodeado de fachadas antiguas, iluminado por faroles y velas. Este establecimiento es conocido por ofrecer auténtica gastronomía francesa, destacándose platos tradicionales como foie gras, confit de pato, quiches y exquisitos postres franceses. Te recomiendo especialmente probar el plato de huevos a la trufa. Se aconseja hacer una reserva con antelación debido a su popularidad, garantizando así una experiencia gastronómica única en un ambiente típicamente francés. 

Posteriormente realizamos un pequeño paseo nocturno por las vacías callejuelas de Sarlat, encontrando esta vez una ciudad un tanto misteriosa y fascinante, abierta completamente a la imaginación. Nos retiramos a descansar con la sensación de haber tenido un día placentero y relevante. El día siguiente, visitaríamos el Castillo de Beynac, que se encuentra aproximadamente a 12 kilómetros de Sarlat.

EL CASTILLO DE BEYNAC, un ineludible para los amantes de la historia

E l«Château de Beynac», es una impresionante fortaleza situada en lo alto de un acantilado rocoso sobre el río Dordoña. Es uno de los castillos medievales mejor conservados de Francia y es un excelente ejemplo de arquitectura militar de la época. Fue construido en el siglo XII y ha desempeñado un papel importante a lo largo de los años en la historia de la región.

Esta imponente fortaleza guarda una conexión histórica con Ricardo Corazón de León, el renombrado rey de Inglaterra del siglo XII, desempeñando un papel crucial durante la Guerra de los Cien Años y los conflictos entre ingleses y franceses. En uno de los capítulos de la intrincada historia, el Castillo de Beynac se convirtió en patrimonio del rey de Inglaterra, Ricardo Corazón de León.

Hoy en día, el Castillo de Beynac se ha transformado en un destino turístico muy popular. Mientras explorábamos sus recintos, visitamos la sala de guardias, la sala de los Estados del Périgord, el oratorio y las meticulosamente renovadas cocinas, que ofrecen una fascinante visión de parte de la vida en el castillo. También recorrimos la barbacana, así como las habitaciones, pasillos y torres.

Desde las murallas, quedamos maravillados por las espectaculares panorámicas del serpenteante curso del río Dordoña. Durante las lluvias de otoño y primavera, este río se volvía navegable, convirtiéndose en la ruta más segura para llegar a Bergerac y Burdeos en aquellos tiempos. Barcos fluviales, conocidos como gabarras, solían navegar por él, transportando castañas, madera y vino de Périgord, cada uno pagando un peaje al señor de Beynac. Este lugar fascinante brinda otra oportunidad para sumergirse en la historia y explorar el pasado medieval de Francia. La impresionante fortaleza feudal merece definitivamente una visita.

http://chateau-beynac.com/

LOS JARDINES DE MARQUEYSSAC, un paseo a vista de pájaro

A escasos 4 kilómetros, nos dirigimos a los Jardines de Marqueyssac, un enclave que envuelve un castillo con un tejado de lajas de piedra del siglo XIX, creando un entorno verdaderamente impresionante. Con más de seis kilómetros de paseos sombreados, rodeados por 150,000 bojes centenarios tallados a mano, la combinación de la arquitectura del castillo, la belleza de los jardines y las vistas impresionantes hacen de este lugar un rincón especial que merece una visita en la región de Dordoña.

En este lugar extraordinario, disfrutamos de un delicioso menú y exquisita repostería en la terraza del restaurante frente a las vistas sobre el valle. La presencia de un elegante pavo real que deambulaba a sus anchas añadió el toque perfecto a tan maravilloso espectáculo.

Uno de los puntos culminantes de estos jardines singulares y románticos es el Mirador, situado a 130 metros sobre el río. Llegar hasta allí requiere un agradable aunque empinado camino que serpentea sobre el risco, revelando vistas únicas en el trayecto.

Desde el Mirador, contemplamos un paisaje que abarca todo el valle, salpicado de castillos, monumentos históricos y algunos de los pueblos más hermosos de la región. Sobre las aguas del Dordoña, observamos las famosas «gabarres» navegando plácidamente, presentando una imagen idílica y bucólica de la campiña francesa que resulta difícil de olvidar.

www.marqueyssac.com

LA ROQUE GAGEAC, la belleza del Périgord

Ubicado majestuosamente a orillas del río Dordoña, este pintoresco pueblo que parece incrustado en la roca se ha ganado su reputación como uno de los destinos más encantadores de Francia. Tras contemplar sus tejados desde los Jardines de Marqueyssac y observar los “gabarres” deslizándose por tranquilas aguas del río, no pudimos resistir la tentación de explorar este rincón que parece sacado de un cuento de hadas. Pero su belleza no se limita a su vistosa arquitectura; es el escenario natural que lo rodea lo que realmente te deja sin habla.

Recorrimos las calles empedradas que ascienden gradualmente. Al llegar a la iglesia del siglo XIV, quedamos cautivados por su campanario característico y el tejado de pizarra del Périgord. Pero lo que realmente nos sorprendió fue el jardín exótico que se encuentra en el pequeño patio de la iglesia. Palmeras, plataneros, higueras, cactus e incluso bambúes se alzan en un espectáculo de exuberante vegetación creando un solárium natural único.

Continuamos nuestro paseo hasta llegar al Manoir de Tarde, una majestuosa residencia que domina el corazón del pueblo. Su arquitectura única, con dos casas principales a dos aguas y una torre coronada de pizarra, nos transportó en el tiempo y nos hizo apreciar aún más la riqueza histórica de La Roque-Gageac.

En un kiosco a orillas del río, se instala Gabares Norbet, una empresa dedicada a mantener viva la historia y las tradiciones de la región del Périgord, especialmente en lo que respecta a la vida de los barqueros en el siglo XVIII. Gabares Norbet ofrece paseos por el Dordoña en una reproducción auténtica de una barcaza de la época, “los gabarres”.

Una experiencia fascinante para revivir ese tiempo en la que el transporte de diversos productos se realizaba principalmente por barco, a pesar de las difíciles condiciones. Es una forma maravillosa de sumergirse en la historia y la cultura mientras se disfruta de un viaje escénico por el río Dordoña.

La travesía de 50 minutos, serpenteando entre la frondosa vegetación, nos condujo al Castillo de Castelnaud. Con los colores del atardecer tiñendo el paisaje y el reflejo en las apacibles aguas del río, se creó una imagen cuento, cargada de romanticismo. La atmósfera serena y la vista panorámica desde el gabarre contribuyeron a hacer de este momento algo inolvidable.

La dedicación del personal, junto con sus interesantes explicaciones, aportaron un valor añadido. Si buscas explorar la historia y las tradiciones del Périgord desde una perspectiva única esta es una excelente opción.

De regreso a Sarlat, nos esperaba una gastronómica cena en el Restaurante «LES 3 SENS». Ubicado 15 Rue Fénélon, nos ofrece varios menús degustación de la mano de su chef y propietario Christian Borini y su encantadora esposa, parte primordial del equipo. Los menús oscilan entre los 50€ y 100€ . La cena fue perfecta, con un servicio amable y eficiente. Una manera maravillosa de culminar un día lleno de descubrimientos. Altamente recomendable.

Satisfechos, nos retiramos a descansar, pensando en la visita del día siguiente, El Castillo de Puymartin, a 15 minutos de Sarlat. Los castillos suelen tener historias fascinantes, y cuando se añade un elemento misterioso, la visita puede ser aún más interesante. 

EL CASTILLO DE PUYMARTIN, la leyenda de la Dama blanca

La construcción del Castillo de Puymartin comenzó en el siglo XIII y se completó en el siglo XV. Durante su historia, el castillo ha pasado por varias manos y ha experimentado diferentes usos, desde ser una fortaleza militar hasta una residencia noble. 

El castillo presenta un estilo arquitectónico medieval, con torres, muros gruesos y un foso que lo rodea. El castillo está amueblado con enseres de la época, lo que permite sumergirse en los detalles. Asimismo, es famoso por su historia y leyendas, en particular la leyenda de «La Dame Blanche».

La leyenda de la Dama Blanca de Puymartin cuenta la historia de una mujer noble llamada Thérèse de Saint-Clar, quien vivió en el castillo en el siglo XVII. Thérèse estaba casada con Jean de Beaumont, que la encerró en la torre del castillo cuando descubrió que había tenido un romance con un oficial militar.

Thérèse pasó el resto de su vida en esa prisión y la leyenda dice que su fantasma, vestido de blanco, todavía vaga por las dependencias del castillo. Algunos visitantes a menudo afirman haber visto a la Dama Blanca o haber sentido su presencia. Esta leyenda ha contribuido a una misteriosa atmósfera y a su popularidad. La combinación de fantasmagóricos sonidos y la decoración de algunas habitaciones nos sumerge en un mundo macabro y misterioso.

El castillo alberga eventos especiales, como exposiciones de arte, conciertos y representaciones teatrales. Además, es un lugar popular para bodas y otras celebraciones. Este castillo está habitado por la misma familia desde 1453.

Si entra en vuestro plan visitarlo, recomendamos verificar los horarios de apertura y la disponibilidad de visitas guiadas para disfrutarlo en su plenitud. 

Después de concluir la visita, a unos 10 kilómetros del Castillo de Puymartin nos dirigimos a un lugar peculiar que se encuentra a unos 10 kilómetros de distancia, Las Cabanes Du Breuil, un curioso lugar que no queríamos perdernos.

CABANES DU BREUIL

En el corazón de la naturaleza, en un claro rodeado de arboles, descansa este conjunto arquitectónico único, catalogado como monumento histórico y lugar pintoresco.

Se trata de cabañas que evocan los cuentos de hadas, con una peculiaridad notable en su construcción: son circulares y están formadas por piedras apiladas y encajadas sin el uso de argamasa o cemento. Estas singulares cabañas existen desde tiempos inmemoriales, con un origen que se pierde en el pasado. Uno de los primeros registros escritos data del año 1449, cuando pertenecían a los Monjes Benedictinos de Sarlat.

Al adentrarnos en el recinto, nos da la bienvenida un cartel que invita a la cortesía: «Señores y señoras, sean bienvenidos. Están a punto de ingresar a una granja habitada. Les pedimos amablemente que respeten el lugar y a los animales». 

Aquí, una familia convive con ocas, patos, ovejas y otros animales que deambulan entre las pintorescas cabañas según la estación del año. Un mapa del recorrido, con explicaciones en varios idiomas (incluido el español), nos guía por los diferentes cobertizos, algunos abiertos al público. En una de ellas se proyecta un documental de 15 minutos sobre la historia de estas singulares construcciones.

Es un lugar hermoso y silvestre, donde el canto de los pájaros y el suave murmullo del viento nos acompañan. En nuestra visita fuimos recibidos por diez patitos que graciosamente se habían escapado de su recinto. Un rincón secreto en medio del bosque, que no sorprende que haya sido escenario de películas como «D’Artagnan» o «Los Miserables». Si tienes la oportunidad, no dudes en visitarlo.

Probablemente, las cabañas nunca revelarán completamente sus secretos; aún quedan muchas incógnitas por resolver… ¡Que la imaginación de todos contribuya a completar un poco más su historia!

https://www.cabanes-du-breuil.com/

CHATEAU DES MILANDES, una visita muy interesante

El Castillo de Milandes, data del siglo XV. Es conocido por haber sido la residencia de Joséphine Baker, la famosa cantante, bailarina y activista estadounidense-francesa, durante gran parte de su vida adulta. Baker adquirió el castillo en 1947, lo restauró, convirtiéndolo en su hogar y en un lugar de encuentro para diversas personalidades de la época.

Además de su belleza arquitectónica, el castillo cuenta con exuberantes jardines y un parque que complementan su encanto histórico.

Tras la muerte de Joséphine Baker en 1975, el castillo pasó por varios propietarios y fue eventualmente convertido en un museo dedicado a la vida y carrera de Baker. Se pueden explorar las habitaciones, decoradas con muebles originales, así como disfrutar de espectáculos y exhibiciones que celebran el legado de esta icónica figura del siglo XX.

El Castillo de Milandes es tanto un testimonio de la historia como un homenaje a una mujer excepcional que dejó una marca indeleble en el mundo del entretenimiento y la lucha por la igualdad. Su legado perdura en este magnífico castillo, que es un destino popular para los amantes de la historia y la cultura.

En los jardines del Castillo, se lleva a cabo una fascinante exhibición de aves rapaces tanto diurnas como nocturnas. Este impresionante espectáculo tiene lugar diariamente en la explanada norte del castillo, frente a su imponente fachada renacentista. Es una oportunidad única para observar estas majestuosas criaturas a una distancia cercana, permitiendo otra memorable experiencia.

https://www.milandes.com/

El viaje llega a su fin, dejándonos vivencias que enriquecen el alma. El Périgord Noir deslumbra con su espectacular naturaleza, imponentes castillos, encantadores pueblos y fascinantes cuevas prehistóricas. Es un destino perfecto para disfrutar de actividades al aire libre, la exquisita gastronomía local y sumergirse en las páginas de la historia. El Périgord Noir es tan solo una parte de la vasta región de Nouvelle-Aquitaine, que nos invita a continuar explorando y aventurarnos en sus múltiples tesoros.  

Agradecimientos:
Agradecemos la ayuda a Valerie Watine de Atout-France por prepararnos un viaje perfecto y a Catherine Lamazerolles de Turismo de Aquitania por coordinar también este viaje al igual que el de Burdeos. Y por supuesto a Katia Veyret de Turismo de Sarlat por su hospitalidad, amabilidad y enseñarnos con tanto cariño esta bellísima zona de Francia.

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