Fecha: 3 de noviembre de 2026 – Actualizado: 3 de noviembre de 2026
En la costa oeste de Ibiza, San Antonio de Portmany ofrece una buena excusa para descubrir una isla que va mucho más allá de la noche y la fiesta. Su litoral, salpicado de calas de aguas transparentes, invita a pasar el día junto al mar, mientras que en el interior todavía quedan pueblos donde la vida transcurre a otro ritmo. A ello se suma un paseo marítimo lleno de ambiente y uno de los grandes atractivos de la zona: las puestas de sol sobre el mar Mediterráneo. Con buenas conexiones y una oferta de alojamiento para distintos viajeros, San Antonio de Portmany permite explorar esta parte de la isla blanca sin perder de vista su lado más tradicional.
Cómo llegar a San Antonio de Portmany
Llegar a San Antonio de Portmany es fácil, tanto si se viaja desde la península como si se hace desde otro país europeo. El avión es la opción más habitual. El Aeropuerto de Ibiza queda a unos 20 kilómetros y recibe vuelos de las principales ciudades españolas y europeas, sobre todo en temporada alta. También es posible llegar en ferry al puerto de Ibiza, con conexiones desde la península y otras islas del archipiélago balear.
Desde allí, solo queda cubrir el último tramo hasta San Antonio de Portmany. Puede hacerse en autobús o taxi, aunque hay otra alternativa que merece la pena valorar: alquilar un coche. Si se quiere aprovechar la estancia para descubrir calas y pueblos menos conocidos de la isla blanca, tener vehículo propio brinda una mayor libertad.
Qué ver en San Antonio de Portmany
Una buena forma de empezar a conocer San Antonio de Portmany es dar una vuelta por el Passeig de ses Fonts, junto al puerto. Es una zona muy animada, con bares, cafeterías y restaurantes donde sentarse a tomar algo mientras se disfruta del ambiente. Por la noche, las fuentes iluminadas cambian por completo el aspecto de la plaza. Muy cerca está el famoso ‘Huevo de Colón’, como se conoce popularmente al Monumento al Descubrimiento de América, uno de los rincones más reconocibles del municipio ibicenco.
La iglesia de Sant Antoni, del siglo XIV, también merece una parada. Representa el modelo típico de iglesia fortificada, que antiguamente servía para ofrecer refugio a los habitantes frente a los ataques de piratas y corsarios. Después, nada mejor que seguir caminando junto al mar por el paseo marítimo peatonal, desde Es Caló des Moro hasta las playas de S’Arenal y Es Pouet.
Qué hacer en San Antonio de Portmany
San Antonio de Portmany es uno de esos lugares donde merece la pena quedarse hasta el atardecer. Su privilegiado situación geográfica, en la costa oeste de Ibiza, permite disfrutar de unas puestas de sol espectaculares sobre el mar Mediterráneo. Para contemplarlas, hay opciones para todos los gustos. Ses Variades reúne algunos locales muy conocidos, mientras que Cap Negret ofrece un ambiente mucho más tranquilo, ideal para sentarse frente al mar y ver cómo el sol desaparece poco a poco en el horizonte.
Cala Salada y Cala Saladeta son dos de las mejores opciones para disfrutar del lado más natural de San Antonio de Portmany. Sus aguas turquesas, los pinares y los acantilados que las rodean hacen que merezca la pena reservarles unas horas, sobre todo si apetece darse un baño lejos del bullicio. Y para conocer otra cara de Ibiza, basta con alejarse un poco de la costa. El interior guarda caminos rurales y pueblos como Santa Agnès de Corona, Sant Mateu d’Albarca o Sant Rafel de sa Creu, donde todavía se respira ese ambiente tranquilo de la isla de siempre.
Dónde alojarse en San Antonio de Portmany
Al ser la segunda localidad más grande de Ibiza, después de Eivissa, San Antonio de Portmany tiene bastante donde elegir a la hora de buscar alojamiento. Hay hostales, apartamentos vacacionales, hoteles, villas de lujo e incluso un camping. Entre las opciones del municipio destacan los Apartamentos La Kiki, situados en la playa des Pouet, en la bahía. Sus estudios, recién reformados y situados a 30 metros de la playa, ofrecen una alternativa cómoda para pasar unos días junto al mar. Además, las buenas valoraciones de las parejas que se han alojado allí destacan un aspecto que no siempre es fácil de encontrar en una zona turística: la tranquilidad, acompañada de vistas al mar.





































