Fecha: 29 de enero de 2026 – Actualizado: 29 de enero de 2026
Foto de Chuchi Guerra.
Tres noches en Ítaca, la nueva obra de Alberto Conejero, llega a Nave 10 Matadero como un estreno absoluto que pone el foco en los vínculos familiares, el duelo y la memoria desde una mirada íntima y profundamente humana.
Dirigida por María Goiricelaya, la pieza se podrá ver del 6 de febrero al 8 de marzo en la sala Max Aub, con funciones de martes a domingo.
Una reunión marcada por la ausencia
La historia arranca con un viaje. Tres hermanas, interpretadas por Cecilia Freire, Marta Nieto y Amaia Lizarralde, se reencuentran en la isla de Ítaca tras la muerte de su madre, Alicia, profesora de griego clásico que años atrás decidió dejarlo todo y empezar de nuevo allí.
Lo que parecía un encuentro inevitablemente atravesado por la pérdida se convierte en un espacio para revisar el pasado, enfrentar silencios y preguntarse cómo seguir adelante cuando ya no hay respuestas claras.
La familia como territorio complejo
Lejos de idealizaciones, Tres noches en Ítaca retrata la familia como un organismo contradictorio e imperfecto. El amor convive con el reproche, y el cuidado adopta formas que no siempre sabemos identificar. La obra habla de aquello que no se dijo a tiempo y de cómo el duelo obliga a reformular las relaciones, incluso cuando el daño ya está hecho.
Entre Homero y lo cotidiano
El texto de Alberto Conejero se mueve en un delicado equilibrio entre lo poético y lo prosaico, entre Homero y el papeleo administrativo, entre el dolor y la torpeza cotidiana. Ítaca no aparece como un destino heroico, sino como un gesto íntimo: detenerse, escuchar el silencio y atender a lo que aún puede nombrarse. La memoria y lo cotidiano se entrelazan para construir una tragicomedia que transita entre el duelo y una risa inesperada.
Una mirada bondadosa hacia quienes nos precedieron
Para María Goiricelaya, la obra propone reconocer a madres y padres como personas completas, con deseos, contradicciones y sueños propios. En escena, las tres hermanas se ven obligadas a recomponer su constelación familiar, a atravesar la ausencia y a reconciliarse con aquello que las constituye. Un proceso de renacer complejo, marcado por el perdón, el autoconocimiento y la necesidad de permanecer juntas frente a lo irreparable.
Nombrar los silencios
Conejero define la pieza como una oportunidad para dar nombre a los silencios que atraviesan nuestras vidas. “El silencio es elocuente y todos arrastramos cicatrices de silencio, pero también creo que siempre estamos a tiempo de nombrar”, afirma el dramaturgo. El teatro se convierte así en un espacio donde incluso los ausentes pueden volver a estar presentes, ofreciendo una nueva oportunidad de comprensión.
Parar frente a la velocidad del mundo
En un contexto que exige rapidez, eficacia y éxito, Tres noches en Ítaca propone justo lo contrario: parar, escuchar y fracasar juntos. No busca consolar, sino ofrecer algo más frágil y necesario: la posibilidad de cuidarnos mientras atravesamos la herida. Una obra que invita a mirar la vida como Ítaca: punto de partida y de llegada, puerto y travesía, un lugar desde el que preguntarnos qué hemos hecho con nuestro viaje.
Producción y funciones
La obra es una producción de NAVE 10 Matadero y Octubre Producciones y podrá verse del 6 de febrero al 8 de marzo en la sala Max Aub de Nave 10 Matadero, consolidando este espacio como uno de los referentes de la dramaturgia contemporánea en Madrid.






































