Fecha: 13 de abril de 2026 – Actualizado: 13 de abril de 2026
“Cuando conocí a Antonio Carmona, venía a los estudios Audiofilm para que le dejáramos meter un cajón durante la grabación del primer álbum de Ketama que yo producía. Después ya hemos visto en lo que se ha convertido… una de las referencias más importantes del flamenco y del mestizaje musical”.
Por Teo Cardalda
Fotos cedidas por Antonio Carmona
Teo Cardalda: Antonio, querido, enhorabuena por Baro Drom. Lo primero que te quiero preguntar es por el título, porque ya desde el nombre hay una declaración de intenciones. ¿Qué significa para ti este disco?
Antonio Carmona: Muchas gracias, Teo. Baro Drom es camino, viaje, vida.Para mí representa todo lo que he vivido, lo que he aprendido, lo que he perdido y lo que todavía sueño. Es un disco que habla del trayecto de una persona, pero también del trayecto de un pueblo, de una memoria que no se puede borrar. Yo quería hacer un álbum con verdad, con raíces, pero también con alas.
Teo: Hay algo muy hermoso en esa idea del viaje. En tu caso, además, no es solo un viaje artístico, sino también personal. ¿Sientes que este disco llega en un momento de madurez especial?
Antonio: Sí, totalmente. Este disco no lo podía haber hecho hace veinte años. Antes tenía otra energía, otra urgencia. Ahora sigo teniendo hambre, pero también tengo más pausa, más conciencia. He vivido mucho, he sufrido, he disfrutado, he visto la vida de frente. Y cuando uno canta después de haber pasado por todo eso, la voz sale de otro sitio.

Teo: Se nota esa vivencia. Hay una mezcla de celebración y cicatriz, como si el disco abrazara la alegría, pero sin esconder las heridas.
Antonio: Así es la vida, ¿no? La alegría de verdad no es la ingenua, es la que ha conocido el dolor. Yo no quería un disco disfrazado. Quería un disco luminoso, sí, pero con sombra también. Porque la sombra forma parte de uno y de ahí salen canciones más sinceras.
Teo: Tu música siempre ha tenido una capacidad única para unir tradición y modernidad. En Baro Drom se vuelve a notar esa libertad de mezclar sin miedo. ¿Sigues entendiendo la música como mestizaje?
Antonio: Siempre. Yo soy mestizaje. Vengo de una casa donde se respiraba flamenco, pero también se escuchaban muchas cosas, y luego la vida te va abriendo puertas. La música no entiende de fronteras cuando está hecha con respeto. A mí me gusta lo jondo, me gusta el compás, pero también me gusta sorprenderme. Si una canción pide otra textura, otro ritmo, otro aire, hay que dejarla respirar.

Teo: Eso es muy bonito: “dejar respirar a la canción”. ¿Tú compones pensando en el estilo o en la emoción?
Antonio: Siempre en la emoción. La canción manda. Primero aparece una verdad, una frase, un sentimiento, una melodía… y luego ella te va diciendo por dónde quiere ir. Si empiezas al revés, pensando en la etiqueta, te puedes equivocar. La música buena tiene alma antes que género.
Teo: Hay también una presencia muy fuerte de la familia, de la sangre, de la herencia. En tu caso eso no es decorativo, es central.
Antonio: Claro, porque yo no se entendería sin mi familia. Vengo de una estirpe donde la música no era una profesión: era una forma de estar en el mundo. He aprendido mirando, escuchando, sintiendo. La familia te da una memoria, una manera de decir, una forma de emocionarte. Y cuando esa herencia se comparte en un disco, hay una verdad muy poderosa ahí.
Teo: Cuando uno escucha tus canciones, percibe que no cantas para impresionar, sino para comunicar. ¿Qué querías decirle a la gente con Baro Drom?
Antonio: Que sigamos caminando. Que no perdamos la fe en lo que somos. Que, aunque la vida golpee, siempre hay una forma de levantarse cantando. También quería decirle a la gente que las raíces no están reñidas con el futuro. Al contrario: cuanto más claro tienes de dónde vienes, más libre eres para ir donde quieras.
Teo: Esa frase es maravillosa. ¿Sientes que este disco te reconcilia contigo mismo?
Antonio: Sí, en cierto modo sí. Todos tenemos luchas internas, dudas, etapas en las que uno se pierde un poco. Este disco me ha colocado otra vez en mi centro. Me ha recordado quién soy y eso, a estas alturas, es un regalo muy grande.

Teo: Después de tantos años de carrera, de himnos, de escenarios, de momentos históricos, ¿qué te sigue emocionando de la música?
Antonio: Todo, Teo. Me emociona una guitarra bien tocada, una voz rota que dice la verdad, un coro que te levanta el pecho, una letra sencilla que te deja temblando. La música sigue siendo un misterio para mí y, mientras siga sintiendo ese misterio, seguiré aquí.
Teo: ¿Y qué Antonio se va a encontrar el público cuando escuche este disco entero?
Antonio: A uno muy sincero, a un Antonio con más mundo encima, pero también con más libertad. Van a encontrar al de siempre y a otro nuevo: el mismo corazón, pero con otras cicatrices y otras luces.
Teo: Para terminar, Antonio, te lo pregunto casi como músico a músico: cuando acabaste Baro Drom, ¿qué sensación te quedó?
Antonio: Paz, una paz muy honda. La sensación de haber dicho algo que necesitaba decir, de haberme vaciado en el buen sentido. Y también gratitud, porque seguir haciendo discos con ilusión después de tantos años es un privilegio.
Teo: Antonio, hermano, gracias por tu verdad, por tu arte y por seguir caminando con esa mezcla de elegancia, compás y alma.
Antonio: Gracias a ti, Teo. Y gracias siempre a la música, que es la que nos salva.
Si quieres escucharlo: https://antoniocarmona.lnk.to/BaroDromExodo






































