La historia de Reebok es también la historia de uno de los emprendimientos más curiosos del mundo deportivo. Antes de convertirse en una marca internacional, todo comenzó con un joven corredor inglés que buscaba mejorar su rendimiento en la pista.
Textos: Evasión Diez – Fotos: Pexels @Felipepelaquim
A finales del siglo XIX, el calzado deportivo apenas existía como categoría especializada. Los atletas competían con zapatos poco adaptados a las exigencias del deporte. En ese contexto surgió una idea sencilla pero revolucionaria: crear zapatillas diseñadas específicamente para correr más rápido.
Esa idea fue el origen de lo que hoy conocemos como Reebok.
Joseph William Foster y el nacimiento del calzado deportivo moderno
La historia comienza en 1895 en Bolton, Inglaterra, cuando Joseph William Foster, un corredor aficionado, empezó a fabricar sus propias zapatillas con clavos para mejorar el agarre en la pista.
Foster trabajaba desde un pequeño taller situado encima de la tienda de su padre. Allí diseñó algunos de los primeros modelos de zapatillas de atletismo con clavos, una innovación que ayudaba a mejorar la tracción y la estabilidad de los corredores.
Sus creaciones empezaron a llamar la atención entre los atletas británicos. Poco a poco, los pedidos aumentaron y Foster decidió convertir su pasión en negocio.
Así nació J.W. Foster, una empresa que más tarde pasaría a llamarse J.W. Foster and Sons cuando sus hijos se incorporaron al proyecto familiar.
Las zapatillas fabricadas por la compañía comenzaron a utilizarse en competiciones deportivas y algunos atletas que las llevaban llegaron incluso a participar en los Juegos Olímpicos de principios del siglo XX.
De empresa familiar a nueva marca: el nacimiento de Reebok
Durante décadas, el negocio familiar continuó fabricando calzado deportivo. Sin embargo, la marca que hoy conocemos no aparecería hasta muchos años después.
En 1958, los nietos del fundador, Joe Foster y Jeff Foster, decidieron crear una nueva empresa con un nombre diferente.
El término elegido fue Reebok, inspirado en la palabra “rhebok”, un tipo de antílope africano conocido por su rapidez. La elección pretendía transmitir una idea clara: velocidad, agilidad y movimiento.
Durante los primeros años, la empresa siguió siendo relativamente pequeña. Sin embargo, el espíritu innovador que había marcado los inicios de la familia Foster continuó presente.
El salto a Estados Unidos y el crecimiento internacional
El gran punto de inflexión en la historia de la marca llegó a finales de los años setenta.
En 1979, el empresario estadounidense Paul Fireman descubrió las zapatillas Reebok en una feria de calzado en Chicago. Convencido de su potencial, decidió adquirir los derechos de distribución de la marca en Estados Unidos.
La apuesta resultó decisiva. En pocos años, Reebok comenzó a crecer con rapidez en el mercado norteamericano, uno de los más importantes del mundo para la industria deportiva.
En 1984, Fireman adquirió la empresa británica original, consolidando la marca como Reebok International Limited. Poco después, la compañía salió a bolsa en Nueva York, lo que impulsó aún más su expansión global.
El fenómeno del aeróbic que cambió la industria
Uno de los momentos más importantes en la historia de la empresa llegó en 1982 con el lanzamiento de Reebok Freestyle.
Este modelo fue la primera zapatilla deportiva diseñada específicamente para mujeres y estaba vinculada al auge del aeróbic, una de las actividades deportivas más populares de los años ochenta.
El éxito fue inmediato. Las Freestyle no solo se utilizaron en gimnasios, sino que también se convirtieron en un elemento de moda cotidiana.
Este fenómeno contribuyó a cambiar la percepción del calzado deportivo. Por primera vez, las zapatillas empezaban a formar parte del estilo urbano y no solo del equipamiento deportivo.
Durante esa década, el crecimiento de la compañía fue espectacular y Reebok llegó a convertirse en una de las marcas deportivas más importantes del mundo.

Innovación tecnológica y cultura sneaker
A finales de los años ochenta, la marca volvió a marcar tendencia con el lanzamiento de Reebok Pump en 1989.
El modelo incorporaba un sistema de cámaras de aire que podían inflarse mediante una pequeña válvula para ajustar la zapatilla al pie del usuario.
El diseño se convirtió rápidamente en uno de los iconos del calzado deportivo de los años noventa.
La popularidad del modelo aumentó cuando Dee Brown, jugador de la NBA, infló sus zapatillas Pump antes de realizar un salto durante el concurso de mates de 1991.
Durante esa década, Reebok reforzó su presencia en el baloncesto con atletas como Allen Iverson, cuya línea de zapatillas se convirtió en una de las más reconocibles de la marca.
La compra de Reebok por Adidas
En 2005, la empresa alemana Adidas anunció la compra de Reebok por aproximadamente 3.800 millones de dólares. El objetivo de la operación era reforzar la posición del grupo alemán en el mercado estadounidense y competir de forma más directa con Nike.
Durante esta etapa, Reebok siguió funcionando como marca independiente dentro del grupo Adidas y buscó reposicionarse en el sector del fitness.
Uno de los movimientos estratégicos más importantes fue la alianza con CrossFit en 2010, que convirtió a la marca en uno de los referentes del entrenamiento funcional.
La nueva etapa bajo Authentic Brands Group
Después de más de quince años dentro del grupo Adidas, la marca volvió a cambiar de manos.
En 2021, Reebok fue adquirida por Authentic Brands Group por aproximadamente 2.100 millones de euros.
La estrategia del nuevo propietario consiste en desarrollar la marca mediante acuerdos de licencia y colaboraciones con socios internacionales para ampliar su presencia en diferentes mercados.
Reebok en la actualidad
Hoy, más de un siglo después de sus orígenes, Reebok sigue formando parte de la cultura deportiva y del universo sneaker.
La compañía continúa trabajando en nuevas colecciones, colaboraciones y estrategias para conectar con nuevas generaciones de consumidores.
En los últimos años, figuras históricas de la marca como Shaquille O’Neal y Allen Iverson han participado en iniciativas para reforzar la presencia de Reebok en el baloncesto.
Aunque el mercado del deporte está dominado por grandes multinacionales, la marca intenta recuperar parte de su identidad original combinando herencia deportiva, diseño y cultura urbana.
Más de cien años después, la historia de Reebok sigue siendo un ejemplo de cómo una innovación aparentemente simple puede transformar toda una industria.
Lo que comenzó como el experimento de un corredor inglés en un pequeño taller terminó convirtiéndose en una marca global presente en el deporte, la moda y la cultura popular.
Todo empezó con una idea muy sencilla: ayudar a los atletas a correr más rápido.






































